
La ciudad de Macau tiene una personalidad curiosa y algo surrealista: fue colonia de Portugal durante más de 400 años y hoy en día es la capital del juego asiática, superando ya a Las Vegas en ingresos. Y todo eso en territorio chino, aunque la ciudad tiene un estatus excepcional que recibe el nombre de región administrativa especial (igual que Hong Kong). Eso viene a significar que mientras en el resto de China el juego es ilegal, en Macau está permitido y la ciudad vive de él.
A tan sólo una hora en ferry de Hong Kong, pasear por Macau es hacer un viaje en el tiempo tanto hacia el pasado como hacia el futuro. La estética del centro histórico es totalmente portuguesa y su edificio más emblemático es la fachada de la catedral de San Pablo, lo único que se salvó de un salvaje incendio en 1835. Los negocios tienen los letreros en portugués y chino, así como los nombres de las calles. Algunos restaurantes sirven platos típicamente portugueses como el bacalhau à Brás y se pueden comprar los deliciosos pastéis de Bélem en las pastelerías.
Pero en la actualidad la mayoría de personas que van a Macau ni se dan cuenta de esta herencia portuguesa. Sólo van para apostar en sus casinos. En agosto abrió The Venetian, el casino-hotel más grande del mundo. La recreación de Venecia, igual que The Venetian en Las Vegas, por muy lograda que esté no deja de ser de lo más hortera y con un aire a Disneylandia horroroso. Pero a los chinos no les importa. Les encanta el juego y aquí es el único sitio donde pueden dar rienda suelta a su pasión.
Las principales y más lujosas cadenas hoteleras están construyendo hoteles y casinos sin descanso. Dentro de unos años, la ciudad estará irreconocible. Hasta ahora Macau atraía a chinos de las localidades vecinas y podríamos decir que se parecía más a la cutre Atlantic City que a Las Vegas, pero la cosa está cambiando y el nivel está subiendo. El objetivo es captar a turistas de los países vecinos y doblar los ingresos de las Vegas en 2010. No tengo duda de que lo conseguirán.
Si algún día pasáis por Hong Kong, merece la pena acercarse a Macau para observar el gigantesco contraste entre su pasado colonial y su futuro como capital del juego.